El Gobierno de China anunció sanciones contra Gustavo Villate, ministro de Tecnologías de la Información y Comunicación de Paraguay, y Francis Fonseca, canciller de Belice, debido a sus lazos con Taiwán, cuya soberanía es reclamada por Pekín. Esta decisión generó una fuerte respuesta de Taiwán, que acusó a China de utilizar la intimidación política para influir en las relaciones diplomáticas de otros países.
En un comunicado emitido por la Embajada de la República de China (Taiwán) en Paraguay, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Taiwán expresó su “enérgica condena y rechazo” a las acciones del Gobierno chino contra Villate y Fonseca. El documento sostiene que estas medidas constituyen una injerencia en la soberanía y la política exterior de ambos países, además de señalar que Pekín busca debilitar los lazos históricos de amistad y cooperación con sus aliados.
La Cancillería taiwanesa calificó el comunicado de China como “absolutamente absurdo” y cuestionó el uso de sanciones como herramienta de presión para alcanzar objetivos políticos. Taiwán reafirmó su condición de país soberano e independiente, subrayando que no está bajo la influencia de la República Popular China. Asimismo, defendió sus relaciones con Paraguay y Belice, enfatizando que los intercambios se fundamentan en la igualdad, la reciprocidad y el respeto mutuo por la soberanía.
El Gobierno de Taiwán aseguró que sus vínculos con los aliados se han fortalecido a través de proyectos de cooperación que, según afirma, benefician a las poblaciones involucradas. En este contexto, manifestó su deseo de profundizar esas alianzas y seguir impulsando iniciativas de desarrollo conjunto. El comunicado también indica que las acciones de presión de China refuerzan la determinación de sus aliados de continuar apoyando a Taiwán, enmarcando la disputa en la defensa de la libertad, la democracia y los derechos humanos.