En el marco del 81.º periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente de Paraguay, Santiago Peña, presentó la postura diplomática del país respecto a Venezuela. En su discurso, Peña calificó la crisis que atraviesa Venezuela como una cuestión prioritaria para la región.
El mandatario expresó: “No fui a Venezuela a validar un régimen. Más bien, todo lo contrario. Durante 25 años los líderes se pasaron lanzando palabras líricas y declaraciones estruendosas, pero sin hacer nada por el pueblo venezolano. Se miró, se habló, pero no se actuó”.
Peña argumentó que, con el fin de la dictadura de Maduro, Paraguay se comprometió a colaborar activamente en la reconstrucción institucional de Venezuela, comparando esta situación con la transición democrática que vivió Paraguay tras 1989.
“Dialogar no es renunciar a los principios ni olvidar el pasado. Es tener la valentía de mirar hacia adelante. No podemos esperar que EE. UU. o alguna potencia del norte resuelva nuestros problemas. Queremos una transición con instituciones, economía y con un pueblo otra vez integrado al Mercosur”, subrayó.
El presidente enfatizó que la estabilidad del continente depende de la plena vigencia del Estado de Derecho y de la cooperación activa entre las naciones soberanas.
“El sufrimiento del pueblo venezolano es también el sufrimiento del pueblo paraguayo, debe ser el sufrimiento de todos”, afirmó Peña ante el plenario de jefes de Estado y de Gobierno.
Además, extendió su llamado a otros países del hemisferio que enfrentan crisis de gobernabilidad o regímenes autoritarios, instando a los gobiernos latinoamericanos a dejar de lado los discursos abstractos.
“Lo que vale para Venezuela vale con más fuerza para Nicaragua, Cuba y Haití. Traigamos luz a esos pueblos hermanos porque donde hay elecciones libres hay esperanza”, concluyó el mandatario en la sede de la ONU.
