La expresión 'generación de cristal' se utiliza para describir a jóvenes que se perciben como vulnerables, hipersensibles e incapaces de enfrentar frustraciones. Si bien puede haber algo de verdad en esta caracterización, ya que algunos buscan resultados inmediatos y abandonan ante los primeros obstáculos, también es una forma de eludir responsabilidades. Antes de cuestionar por qué los jóvenes son considerados frágiles, es necesario evaluar cómo se les está formando. Aunque Paraguay ha ampliado el acceso a la educación, aún no se garantiza un aprendizaje efectivo. Muchos egresan del colegio sin las competencias necesarias, lo que les lleva a descubrir que su título no refleja las habilidades que demanda el mercado laboral. A menudo se les considera poco preparados, cuando en realidad el sistema educativo les permitió avanzar sin la debida preparación. Durante años, se priorizó la promoción de los estudiantes sobre su formación real. Se realizan cambios en ministros, planes y programas, pero los resultados indican que asistir a clases no siempre equivale a aprender.
El ámbito laboral presenta una paradoja similar. Se les habla de la cultura del esfuerzo, pero se les ofrece informalidad, bajos salarios y empleos sin futuro. Se exige experiencia a quienes buscan su primera oportunidad y se califica como aprendizaje a condiciones que a veces son casi explotadoras. No todos los jóvenes se niegan a trabajar; muchos cuestionan sacrificios que no llevan a ningún lugar. Esto no implica que tengan derecho a esperar ascensos inmediatos o reconocimientos sin haber demostrado su capacidad. Significa que el país necesita implementar políticas de primer empleo que vinculen la educación media y técnica con las verdaderas necesidades del mercado, generando experiencias verificables y permitiendo que el trabajo represente una oportunidad de progreso, en lugar de ser solo una estrategia de supervivencia.
La salud mental también revela una contradicción. Se critica a una generación que habla de ansiedad, depresión o agotamiento, a pesar de que durante décadas los adultos han ocultado estos problemas.
