Paraguay mantiene una notable ventaja demográfica, con una alta proporción de su población en edad laboral, lo que se mantendrá durante algunos años más. Sin embargo, esta situación no será eterna, ya que el tiempo avanza.
Un estudio del Instituto Nacional de Estadística (INE) revela que en 2025, el 66,4% de la población estará entre los 15 y 64 años, y para 2050, esta cifra se mantendrá en un 66,2%. Aunque estos números pueden dar la impresión de que hay tiempo, la composición de la población está cambiando.
La proporción de menores de 15 años disminuirá del 25,1% en 2025 al 17,4% en 2050, mientras que la población de 65 años y más aumentará del 8,6% al 16,4%. Esto implica que, aunque la población en edad de trabajar seguirá siendo considerable, deberá sostener una mayor cantidad de adultos mayores.
Este es el verdadero inicio de la cuenta regresiva. La razón de dependencia demográfica, que relaciona a los menores de 15 años y mayores de 65 con la población en edad laboral, era de cerca de 99 dependientes por cada 100 personas en edad de trabajar en 1950. Para 2025, esta cifra se habrá reducido a menos de 51, lo que ha creado la actual ventana de oportunidad. Sin embargo, el INE estima que a partir de 2035, esta tendencia comenzará a revertirse debido al envejecimiento de la población.
Esto no implica que el bono demográfico finalice en 2035, sino que a partir de ese momento, el contexto se volverá gradualmente menos favorable. El INE señala que la ventana de oportunidad ya está abierta y que Paraguay se encuentra en una etapa de cierre, sin certeza sobre si este proceso será lento o rápido. Su mensaje es claro: es momento de actuar.
No obstante, una ventana demográfica no se traduce automáticamente en un bono económico. Para que esto suceda, las personas en edad de trabajar deben tener acceso a empleos productivos, contar con la formación adecuada, gozar de buena salud, poder ahorrar y contribuir a sistemas de protección social. Si prevalecen la informalidad, el desempleo, la baja productividad o la exclusión, la favorable estructura demográfica podría no generar el impacto esperado.
