El legislador liberal analizó el futuro del PLRA y los retos que enfrenta la oposición de cara a las elecciones de 2028. En el contexto del aniversario de la gesta liberal del 18 de octubre, Amarilla subrayó la importancia de renovar el liderazgo y fomentar el debate de ideas para crear una alternativa de gobierno.
Amarilla destacó que el PLRA posee una historia, identidad y estructura política que no deben ser ignoradas, aunque reconoció que esa fortaleza histórica no se ha traducido en un protagonismo político efectivo. Un partido con más de un siglo de historia no puede limitarse a gestionar sus diferencias internas mientras otros sectores intentan definir la agenda opositora.
Las elecciones municipales del 4 de octubre dejaron indicios que requieren un análisis responsable. Amarilla había señalado previamente la necesidad de fortalecer el trabajo en el territorio, distribuir responsabilidades y eliminar el sectarismo. Afirmó que el liberalismo cuenta con personas capacitadas para construir una alternativa de gobierno, pero que se necesita organización, liderazgo y una estrategia clara desde el partido.
El PLRA tiene una responsabilidad significativa como una de las principales fuerzas de la oposición. No se puede aspirar a liderar un proyecto nacional si no se logra una adecuada organización y respaldo a los propios candidatos.
Uno de los errores cometidos fue confundir la participación en actos políticos con un verdadero compromiso hacia las candidaturas. No es suficiente con aparecer en fotografías o dar discursos; es necesario apoyar a los equipos, trabajar en el terreno y asumir responsabilidades concretas.
También es fundamental revisar el sectarismo y las divisiones internas que afectan a los correligionarios. Durante la interna, Amarilla propuso establecer responsabilidades por departamento y fortalecer la organización territorial. Los resultados de las elecciones municipales deben servir para corregir estas deficiencias, en lugar de buscar excusas.
Amarilla considera que todos estos aspectos están interrelacionados. Es necesario contar con un liderazgo que sea capaz de convocar, organizar y trazar un plan de acción; se requiere un proyecto político que trascienda las disputas por el poder. El problema radica en que, al centrar la discusión únicamente en los liderazgos y candidaturas, se deja de lado el debate sobre las ideas y la formación.