El quórum será el mayor reto en la Cámara de Diputados para la sesión convocada para mañana, ya que, aunque ambas cámaras están citadas, la falta de menos de una semana para las elecciones del 4 de octubre y el deseo de evitar la exposición tras la condena del exlegislador Hernán Rivas generan incertidumbre sobre la asistencia. La rabonería ha sido un problema persistente en la Cámara de Diputados. El vicepresidente de la Cámara de Diputados reconoció la dificultad de alcanzar el quórum, señalando que muchos de sus colegas podrían estar concentrados en los preparativos electorales. Además, varios diputados se encuentran en una situación comprometida tras la condena de Rivas por un título falso de abogado.
Para la sesión ordinaria programada para mañana a las 9:00, se han establecido 16 puntos en la agenda, la mayoría de los cuales son poco conflictivos y carecen de relevancia para la mayoría cartista, lo que aumenta las sospechas sobre la posibilidad de alcanzar el quórum. Los cartistas, en particular, no parecen interesados en asistir a la sesión tras la condena de Rivas, especialmente aquellos que lo apoyaron en su nombramiento como miembro del JEM, a pesar de las dudas sobre la legalidad de su título.
El diputado Raúl Benítez propuso un proyecto de declaración que solicita a la Corte Suprema de Justicia la anulación de la matrícula de Rivas, pero se desconoce si contará con el apoyo de los cartistas. La falta de quórum se ha vuelto habitual en la Cámara Baja, donde el 82% de las sesiones de este año no lograron completar el orden del día. De las 45 sesiones realizadas hasta ahora, solo en 8 se logró agotar la agenda. La irresponsabilidad de la mayoría es tal que en una sesión reciente no se pudieron tratar los 7 puntos del orden del día. Ante esta situación, el presidente de la Cámara Baja había ordenado un proyecto de cambio de reglamento para aumentar las sanciones contra los diputados que no asisten, aunque dicha modificación se presentará solo después de las elecciones.
