La llegada de Hernán David Rivas al sistema judicial como juez de jueces y al Congreso, primero como diputado y luego como senador, fue una decisión estratégica del oficialismo, que lo elevó hasta la presidencia del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados (JEM) a pesar de su falta de capacidades, con el fin de contar con un aliado en esta institución clave para el poder.
Santiago Peña lo considera un amigo y compañero desde 2017, en el marco de su campaña para su primera candidatura. Rivas enfrenta una condena de 8 años de prisión por poseer un título de abogado falso, lo que genera incertidumbre sobre la validez de varias resoluciones en el JEM.
Honor Colorado respaldó a Rivas y utilizó toda su estructura para su ascenso durante seis años, desde 2020 hasta 2026, incluso ante las denuncias y pruebas de que no había completado la carrera, pero ahora sus líderes, como Gustavo Leite, Beto Ovelar y Lizarella Valiente, expresan sentirse “estafados”.
El 3 de junio de 2020, los diputados cartistas y aliados liberales decidieron destituir al fallecido Ramón Romero Roa, representante de la Cámara Baja ante el JEM, y en su lugar fue designado Rivas, quien nunca había ejercido como abogado ni contaba con matrícula, a pesar de que figuraba como graduado en 2015 en la Sudamericana. A pesar de las denuncias, mantuvo su posición hasta el final, obteniendo 43 votos. Los colorados se unieron para elevarlo a pesar de su falta de experiencia.
El entonces diputado, Derlis Maidana, afirmó que “una gran mayoría confía en Hernán Rivas para la representación”. Romero Roa denunció la irregularidad del proceso y presentó una acción de inconstitucionalidad ante la Corte. Rivas registró su título el 9 de junio de 2020 en el Ministerio de Educación y Cultura (MEC), bajo la dirección de Eduardo Petta.
El entonces juez Emiliano Rolón, actual fiscal general del Estado, lamentó la incorporación forzada de Rivas y calificó el hecho como “una cuestión que atenta contra los principios y la responsabilidad”.